La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) sancionó al Barcelona con una multa de 602 euros tras una denuncia del Atlético de Madrid por los contactos del club catalán con Julián Álvarez, quien tenía contrato vigente con la institución madrileña hasta junio de 2030.
La resolución se basó en el artículo 133 del reglamento federativo, que contempla sanciones por incumplimientos de obligaciones reglamentarias consideradas leves, entre ellas la obligación de comunicar por escrito al club de origen la intención de contratar a un futbolista antes de iniciar negociaciones con él.
El Barcelona considera que no actuó de manera incorrecta y recurrirá la decisión, mientras que el Atlético también había presentado una denuncia ante la FIFA, organismo que se declaró incompetente para intervenir en el caso.









