El arquero de la Selección argentina exhibió las secuelas de la lesión que sufrió antes de la Copa del Mundo y mostró que el dedo anular de su mano derecha quedó torcido y ya no puede flexionarlo con normalidad.

“Me va a quedar así de por vida”, contó durante una entrevista, en la que también explicó que decidió postergar la operación para no perderse el Mundial.

Durante el torneo jugó con una protección especial y reconoció que llegó a sentir que tenía solamente cuatro dedos, debido al dolor y las limitaciones que le provocaba la fractura.

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