El proyecto impulsado por Gianni Infantino para reformar el modelo comercial de la FIFA sufrió un nuevo golpe tras el rechazo del fútbol asiático. La Confederación Asiática se alineó con Europa y Norteamérica, dejando al presidente en una posición cada vez más debilitada dentro del mapa de poder.

Este frente común reúne a varias de las confederaciones más influyentes del mundo, lo que pone en duda la viabilidad de la iniciativa. La falta de consenso y las críticas por la escasa transparencia profundizaron la crisis política dentro del organismo.

El escenario actual muestra una FIFA dividida, con crecientes tensiones internas y riesgo de conflictos mayores. La presión sobre Infantino aumenta mientras el proyecto pierde respaldo clave.

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