Axel Kicillof quedó en el centro de la escena política al condicionar su posible llegada a la presidencia del PJ bonaerense tras la salida de Máximo Kirchner.
El gobernador considera que la conducción del partido debe responder a una estrategia común y no convertirse en un espacio de disputa permanente entre sectores internos.
Entre las alternativas en discusión aparece también la posibilidad de que una figura cercana a Kicillof asuma el cargo, siempre dentro de un esquema consensuado.
La resolución del conflicto será determinante para el futuro inmediato del peronismo en la provincia de Buenos Aires.










