Tras los desperfectos técnicos que detuvieron el auto en los días anteriores, el equipo francés logró una sesión limpia en Bahrein con el piloto argentino al volante.

La pretemporada en Bahrein no había comenzado de la mejor manera para Alpine. Tanto Franco Colapinto el miércoles como Pierre Gasly el jueves sufrieron paradas mecánicas que obligaron a desplegar banderas rojas y perdieron valioso tiempo de pista. Sin embargo, el panorama cambió radicalmente este viernes con una sesión matutina impecable.

Colapinto pudo rodar con fluidez desde las 4 de la mañana (hora argentina), acumulando 64 giros sin incidentes. Este avance representa un alivio para la escudería, que necesitaba comprobar que los problemas en el sistema de potencia o de sensores que afectaron al A526 en los días previos fueron finalmente solucionados por los mecánicos.

Contar con un auto confiable permitió que el argentino se concentrara exclusivamente en su técnica de manejo y en el entendimiento de los nuevos compuestos de neumáticos. La consistencia en sus tiempos de vuelta sugiere que el Alpine tiene un potencial de base sólido, siempre y cuando la mecánica acompañe a los pilotos durante los fines de semana de Gran Premio.

Con esta estabilidad recuperada, el equipo se prepara para afrontar el último tramo de las pruebas vespertinas. El objetivo final es salir de Bahrein con la certeza de que el monoplaza puede aguantar la exigencia de un Gran Premio completo, algo que Colapinto parece estar logrando con creces en esta última oportunidad de la semana.

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