Bajo el lema “La misión comienza”, General Motors mostró el diseño del vehículo que competirá en la máxima categoría del automovilismo.

Cadillac eligió el entretiempo del Super Bowl LX para realizar uno de los lanzamientos más ambiciosos de su historia reciente: la presentación de su monoplaza para la Fórmula 1. El spot, que capturó la atención de millones de espectadores, mostró un vehículo dividido en dos mitades, negra y blanca, simbolizando la ingeniería y la ambición del proyecto estadounidense.

La pieza audiovisual trasladó a los espectadores a un escenario desértico donde el auto se encontraba detenido antes de una secuencia final impactante. El comercial utilizó una narrativa inspirada en los lanzamientos espaciales, culminando con una escena que simulaba el despegue de un transbordador, reforzando la idea de que el ingreso a la F1 en 2026 es una misión de largo alcance para General Motors.

A pesar de la viralización en redes sociales y en puntos estratégicos como Times Square, el lanzamiento quedó opacado por una demanda del director Michael Bay. No obstante, los directivos de la marca, incluidos Dan Towriss y Mark Reuss, destacaron el valor simbólico de este hito, reafirmando el compromiso de Cadillac con la categoría reina a pesar de los ruidos judiciales.

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