El mercado de deuda refleja un vuelco histórico que impacta en el corazón económico del continente.
Alemania, tradicionalmente considerada el activo más seguro de Europa, muestra señales de debilitamiento en su posición financiera, con mayores costos de endeudamiento y menor crecimiento económico.
Francia, por su parte, concentra las mayores preocupaciones debido al tamaño de su déficit y a la dificultad para encarar reformas estructurales que estabilicen sus cuentas públicas.
El escenario plantea un cambio profundo en la dinámica europea y obliga a replantear las referencias clásicas de estabilidad dentro de la eurozona.










