Gimnasia y Estudiantes vuelven a verse las caras en un clásico platense que vale muchísimo más que puntos: está en juego el pasaje a la final del Torneo Clausura. El partido se jugará con una tensión extra: rivalidad, historia y la oportunidad de soñar con un título que ponga a uno de los dos en la gran definición.

Ambos equipos llegan con motivaciones distintas. Gimnasia apuesta a su entusiasmo, su localía —con el público listo para copar el estadio— y el envión anímico de una buena campaña; mientras que Estudiantes busca imponer su jerarquía, manejar los tiempos y aprovechar su experiencia. El cruce promete emoción, intensidad y táctica hasta el último minuto.

No solo está en juego un lugar en la final: también la supremacía platense. Para los hinchas, no habrá grises: ganar este clásico significa un extra simbólico, una inyección de moral y una chance histórica de disputar el título. Para los jugadores, es una oportunidad para marcar su nombre en la historia del club.

La previa ya hizo vibrar a la ciudad: apuestas, análisis, reencuentros de hinchas, y la expectativa de que, más allá del resultado, el fútbol se viva con la pasión que el clásico exige.

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