El crecimiento de la separación de residuos contrasta con la crisis del sector reciclador, que enfrenta costos elevados, baja rentabilidad y funcionamiento limitado al 50%.
En los últimos años, la participación ciudadana en el reciclaje aumentó y los municipios recuperan más materiales reutilizables. Sin embargo, este progreso se ve amenazado por el deterioro financiero y estructural de las plantas procesadoras.
Las cooperativas explican que la falta de maquinaria, el encarecimiento de los insumos y la caída del valor de los reciclables redujeron drásticamente su capacidad de trabajo. Muchos equipos funcionan de manera intermitente o directamente están fuera de uso.
Las empresas del sector sostienen que, sin un plan integral de apoyo y financiamiento, será imposible sostener el nivel de reciclaje alcanzado y se perderá terreno en la agenda ambiental nacional.










