El pecio Camarat 4 ofrece una visión sin precedentes de las rutas marítimas, las redes comerciales y la vida cotidiana en el Renacimiento.
El cargamento del barco renacentista revela un mundo de intercambio cultural: se hallaron unas 200 jarras decoradas, elementos religiosos y barras de hierro embaladas con fibras vegetales, lo que demuestra una organización sofisticada de mercancías.
La presencia de un cañón indica que el navío no solo transportaba bienes comerciales, sino que también estaba preparado para defenderse, lo que sugiere que operaba en rutas de alto riesgo o estaba armado para proteger su carga.
Este descubrimiento no solo amplía el conocimiento de la arqueología subacuática, sino que también resalta la importancia de conservar estos vestigios históricos, ya que permiten reconstruir la economía, la tecnología y las creencias de una época fundamental para la historia europea.










