Estudios sugieren que ciertos virus contraídos en la niñez podrían dejar huella en el cerebro y aumentar la posibilidad de demencia en edades avanzadas.

Una nueva línea de investigación pone el foco en cómo las infecciones virales infantiles —hasta ahora consideradas resueltas— pueden dejar rastros que predisponen al deterioro cognitivo con el paso de los años. Este descubrimiento amplía la visión de prevención de la demencia hacia etapas más tempranas de la vida.

El mecanismo planteado incluye inflamación crónica, daño neuronal sutil acumulativo o activación prolongada del sistema inmune cerebral, lo que puede favorecer la aparición de placas, ovillos proteicos o pérdida sináptica típica de enfermedades neurodegenerativas.

Los expertos advierten que, si bien no se puede afirmar que la infección infantil sea por sí sola causa de demencia, es un factor más a considerar junto con la genética, el estilo de vida y las enfermedades vasculares. Subrayan que la salud cerebral es un proceso de toda la vida.

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