Con la entrega del segundo ejemplar, la Armada retoma capacidades perdidas hace décadas y fortalece su rol en vigilancia, rescate y soberanía marítima.
La Armada Argentina sumó recientemente el avión de patrulla marítima P-3C Orion número dos (matrícula 6-P-58), en el marco de un proceso de renovación de su escuadrilla de exploración aeronaval. Esta incorporación da continuidad a la adquisición de cuatro aeronaves de este tipo, que serán claves para tareas que habían sido limitadas en los últimos años.
Esta aeronave fue diseñada para operar misiones prolongadas sobre el mar, con capacidad para permanecer en vuelo por hasta 12 horas y abarcar cerca de 1.500 millas náuticas.
Equipada con sensores avanzados y preparada para vuelo de vigilancia antisuperficie y antisubmarina, será desplegada desde la Base Aeronaval Almirante Zar en Trelew.
La importancia del hecho radica en que la Armada vuelve a contar con una plataforma de patrullaje de largo alcance, vital para ejercer control operativo sobre la vasta Zona Económica Exclusiva argentina y para disuadir la pesca ilegal en zonas críticas como la milla 201. A su vez, la aeronave amplía el alcance de operaciones de búsqueda y rescate y la cooperación internacional en el Atlántico Sur y la Antártida.
El acto de presentación tuvo lugar en la Aeroestación Militar Aeroparque y contó con la presencia de autoridades de Defensa. Se destacó que el nuevo avión no es solo un activo tecnológico, sino un instrumento de soberanía nacional que refuerza la proyección aeronaval del país y su capacidad para monitorear y proteger el mar argentino.










